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Autocultivadores apoyan regulación de cannabis, pero desaprueban limitante de la norma.

En una encuesta realizada por investigadoras de la UCU se cuestiona fundamentalmente la obligación de seleccionar un único mecanismo legal de acceso a marihuana.

Investigadoras de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) realizaron un trabajo a partir de encuestas sobre las experiencias y opiniones que tienen los autocultivadores de cannabis en Uruguay, siendo la primera investigación de este tipo que se realiza en el país.

El estudio se enmarca en la Encuesta Mundial a Autocultivadores y en el trabajo se encuestaron a 352 personas.

Entre los principales hallazgos que resaltaron las investigadoras Rosario Queirolo, Eliana Álvarez y Belén Sotto se destacó que el 77% de los autocultivadores son hombres, 22% mujeres y 1% no binario. El 46% del total de cultivadores dijo residir en Montevideo.

A su vez, el promedio de edad es de 31 años y los participantes de la encuesta, en líneas generales, tienen “ingresos medios y nivel educativo alto” (21% educación técnica y 17% universitaria).

“El perfil sociodemográfico de quienes participaron se ajusta a las características ya conocidas sobre los cultivadores de cannabis en general. Se trata principalmente de hombres, residentes en zonas urbanas, de nivel educativo alto y un nivel de ingresos superior al ingreso promedio de los uruguayos”, concluye el estudio.

De los participantes, casi la mitad (47%) comenzó a cultivar entre los 19 y 29 años, mientras que 78% lo hacía al momento de responder la encuesta que fue realizada entre 2020 y 2021.

“En promedio, tienen seis plantas maduras por cultivo. Las semillas se obtienen principalmente de growshops y de sus propios cultivos. Las principales motivaciones para cultivar son: conseguir un producto más saludable/orgánico, la gratificación de la experiencia de cultivo y obtener cannabis para uso individual (recreativo o medicinal). Un tercio de los participantes cultivan para proveerse a sí mismos o a otros con cannabis con fines medicinales”, señala el trabajo.

Además, se apunta que, en promedio, “los autocultivadores cubren con su cultivo más del 70% de su consumo”, mientras que el resto es obtenido a través de “amigos/familiares o vías legales” como los clubes de cannabis y farmacias.

“Si bien la mayor cantidad del cannabis cultivado es para consumo personal, también reportan regalar y almacenar parte de su cultivo. Solo el 16% destina sobrantes a la venta. En promedio, los autocultivadores comparten su cannabis con seis personas, principalmente amigos o familiares”, se consigna.

Asimismo, se agrega que el 82% de los encuestados manifestó apoyar la regulación para cannabis en Uruguay, pero “la selección de una única vía de acceso” al insumo establecida por la normativa es lo que genera mayor desaprobación.

La mayoría de los entrevistados señalaron estar registrados en el Ircca (Instituto de Regulación y Control de Cannabis) y que la protección de sus cultivos es el principal motivo para registrarse, mientras que para los que no están inscriptos “la principal razón para no hacerlo es porque se está en contra de este requisito”, añade el trabajo.

En esta línea, 36% apoya la inscripción en un sistema de registro nacional, mientras que un 47% se opone.

Por último, que los usuarios deban seleccionar solo una vía de acceso (autocultivo o clubes cannábicos o adquirentes en farmacias) es la característica menos popular: más de la mitad está en contra (solo un 34% está a favor y 52% se opone).

Sobre el marco normativo (Ley N.º 19.172), el apoyo de los autocultivadores es “alto” tanto por parte de quienes se han registrado como entre los que no lo han hecho. Sin embargo, “en cuanto a las reglas específicas del modelo de regulación, la obligación de seleccionar un único mecanismo legal de acceso es la menos apoyada”.

De acuerdo con la normativa vigente en Uruguay, quienes deciden adquirir cannabis de forma legal pueden seleccionar una vía de acceso de forma excluyente: cultivo doméstico, clubes de cannabis o farmacias.

“La existencia de esta restricción es menos aceptada entre los no registrados —que tal vez observen esta norma como una limitación para pasarse al mercado legal— que entre quienes sí lo han hecho. Esto es relevante porque la mayoría de los autocultivadores no cubren la totalidad de su consumo con su cultivo y, por lo tanto, deben recurrir a otras vías ilegales o registrarse en alguna de las vías legales y cultivar sin estar amparados en la ley. Entonces, la imposibilidad de utilizar más de un mecanismo legal a la vez puede promover que los cultivadores continúen vinculándose al mercado ilegal, aun cuando están registrados para alguna de las vías legales”, sugiere el trabajo.

Publicado por Montevideo Portal el 13.02.2022 a las 17:46

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